Orígenes de Starlight: el IAC

Una de las claves para entender el nacimiento de la Fundación son los fines del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Se trata de un organismo público de investigación español que, desde su creación en 1982, ha constituido un referente internacional, en el que, en un mismo centro, se hace simultáneamente astrofísica, instrumentación científica avanzada, formación universitaria y difusión cultural de la ciencia. Logo IAC

Los observatorios del IAC en Tenerife (Observatorio del Teide) y en La Palma (Observatorio del Roque de los Muchachos) constituyen de hecho el European Northern Observatory (ENO) y en él tienen instalados telescopios e instrumentos más de sesenta instituciones científicas pertenecientes a diecinueve países. En el Observatorio del Roque de los Muchachos se encuentra el telescopio óptico-infrarrojo mayor y más avanzado del presente, el Gran Telescopio CANARIAS, diseñado y construido por el IAC.

Retos estratégicos del IAC

El IAC, desde su creación, ha tenido tres preocupaciones que más tarde han dado lugar al nacimiento de Starlight: 

   Dimensión científica

Valorar y proteger la calidad del cielo estrellado como conditio sine qua non para la observación astrofísica con los mejores telescopios y hacer ciencia de la mejor calidad.

   Dimensión cultural

Extender la afición a la astronomía a la sociedad, llamando la atención sobre el valor del cielo nocturno, no sólo para la investigación astrofísica, sino también como un patrimonio científico, cultural y medioambiental a proteger y transmitir a las futuras generaciones.

   Dimensión económica

Generar economía en torno a la contemplación e interpretación del cielo estrellado, promoviendo infraestructuras, productos y actividades en el sector del turismo sostenible al que denominamos “turismo de las estrellas”. 

Contaminación lumínica

La lucha del IAC contra la contaminación lumínica del cielo nocturno ha sido una consecuencia lógica y una constante preocupación hasta el punto de que en su día promovió una ley nacional, la llamada “Ley del cielo” (ley 31/1988), pionera en la protección del firmamento de las islas de La Palma y Tenerife y que supuso un precedente para extender normativas similares en otras áreas del planeta. Además, creó también la Oficina Técnica de Protección del Cielo (OTPC) como unidad especializada en la vigilancia y asesoramiento en esta materia.     

JUEGA CON LA CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

 

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